Y ya van 30. Y en todos estos años…
He conocido a más, a muchas más, de 30 personas interesantes.
Hice más de 30 viajes, muchos más, sobre los que puedo contar más de 30 anécdotas.
He estado casi, casi, en 30 países distintos.
Dije más de 30 veces te quiero.
He soñado más de 30 planes diferentes para los próximos años.
He probado 30 sabores de té distintos.
He dado más, muchos más de 30 abrazos que sentía de corazón.
He subido, casi, casi, unas 30 paredes.
Me he caído más de 30 veces por razones distintas, pero todas ellas, me he vuelto a levantar.
Estuve en más de 30 conciertos, de más de 30 grupos diferentes.
Hay al menos 30 personas en mi vida con las que sé que podría contar.
He leído muchos, muchísimos más de 30 libros que me hayan gustado.
Y posiblemente escribí unos 30 cuentos.
He llorado más de 30 veces sobre el hombro de un amigo.
Y otras tantas, más de 30, en soledad.
He vivido sin duda, al menos, 30 pequeñas historias, de esas que se hacen grandes con los años.
Más de 30 niños me han dado alguna vez abrazos y besos.
Y tengo más de 30 dibujos pintados por ellos en las paredes del aula.
Me han besado más de 30 veces de manera sincera (pero no más de 30 chicos).
Tuve más de 30 penas, pero recuerdo muy pocas.
Conozco más de 30 posturas de yoga.
Hay más de 30 canciones que me ponen los pelos de punta.
Y más de 30 noches me senté tranquilamente a mirar las estrellas.
Más de 30 lunas llenas me quitaron el sueño.
Más de 30 sueños me hicieron despertar con un dulce sabor de boca.
30 veces me dijeron que tenía unos ojos muy bonitos.
Y otras 30 recibí algún pequeño regalo que me sorprendió gratamente.
Aprendí al menos 30 lecciones que espero no desaprender con el tiempo.
Y me he sentido completamente libre y completamente feliz más de 30 veces.
Así que no está nada mal.